El artista y fundador del MUVA, Manuel de Jesús Viedma Romero, se destaca como el primer paraguayo y sudamericano en exponer una obra en la Catedral Primada de Toledo – España, ofreciendo una interpretación artística del encuentro entre la cultura guaraní y la tradición jesuítica.
La obra, nacida en Paraguay, acaba de incorporarse de manera permanente a la Catedral Primada de Toledo, uno de los grandes espacios de la historia, el arte y la fe Católica en España. Su autor es el profesor doctor Manuel de Jesús Viedma Romero, fundador del MUVA – Museo Viedma y la Universidad Politécnica y Artística del Paraguay – UPAP.

Hay momentos en los que una obra de arte deja de pertenecer únicamente a su autor. Su historia comienza a formar parte de otro lugar, de otra comunidad y de otra memoria. Eso es lo que acaba de suceder en Toledo.
La pintura realizada y donada por el artista paraguayo Manuel de Jesús Viedma Romero fue instalada de manera permanente en la Catedral Primada de Toledo, llevando al corazón histórico de España, en una representación del encuentro entre el mundo guaraní, la tradición jesuítica y la espiritualidad católica cristiana. Es un hito para el arte de Paraguay al tratarse de la primera obra de un artista paraguayo y de América del Sur, expuesta de forma permanente en esta Catedral.
Para el MUVA – Museo Viedma, el acontecimiento adquiere una dimensión particularmente significativa: el autor de la obra es también el fundador del museo cuya misión está vinculada a la investigación, conservación, interpretación y difusión del patrimonio cultural hispanoamericano, con especial atención al legado guaraní-jesuítico.

La Hermandad de Nuestra Señora Santa María del Alcázar de Toledo fue el puente que hizo posible este encuentro.
La presencia de la Hermandad tuvo un significado especial: 2026 coincide con su 90º aniversario, mientras que la iniciativa se desarrolló en el contexto de la conmemoración de los 800 años de la Catedral de Toledo. A través de las gestiones mancomunadas realizadas por Antonio Rivas, Lauro Ramírez y José Enrique Schröder, esta obra, nacida como la mirada de un artista en Paraguay sobre la historia guaraní-jesuítica, llegó para permanecer en la Catedral Primada de Toledo – España.
La Hermandad convirtió así una iniciativa cultural y espiritual en un legado permanente: un punto de encuentro entre Paraguay y España, entre la memoria guaraní y la tradición hispánica, y entre dos orillas unidas por una historia que todavía sigue dando frutos.

UNA PINTURA QUE HABLA DE PARAGUAY
La obra no fue concebida simplemente como una pintura religiosa, habla de territorio, historia, cultura, evangelización, identidad y fe. En ella, Manuel de Jesús Viedma construye una lectura del encuentro entre dos mundos.
La composición presenta a San Roque González de Santa Cruz, San Alonso Rodríguez y San Juan del Castillo, junto al cacique Arapysandu, vinculado a los primeros contactos y al proceso de evangelización de los pueblos guaraníes en la región donde posteriormente se fundaría San Ignacio Guazú.
El óleo interpreta la tierra hispanoamericana y, particularmente, el territorio paraguayo como escenario de ese proceso histórico. La presencia de la fuerte y dulce Virgen María, conquistadora y con una mirada evangelizadora dirigida a los sacerdotes jesuitas, introduce en la composición una dimensión espiritual que dialoga con la historia de las reducciones, con el legado que forma parte central de la identidad cultural de Las Misiones.
El sábado 26 de septiembre 2026 tuvo lugar la bendición del cuadro, con la presencia de representantes de España, Paraguay y Taiwán. Al día siguiente, en la nave central de la Catedral Primada de Toledo, se celebró la Santa Misa y el acto de entrega de medallas, presidido por el Excmo. Rvdmo. Sr. D. Francisco Cerro Chávez, Arzobispo Primado de España. Durante la ceremonia fueron distinguidos Manuel de Jesús Viedma, su esposa, la doctora Emma Paoli de Viedma y sus hijos Eduardo Viedma Paoli, Verónica Viedma Paoli, Juan Viedma Paoli y Emma Viedma Paoli.
Participaron de este encuentro el Presidente de la Hermandad de Nuestra Señora Santa María del Alcázar, Don Ricardo Alba Benayas; su Delegado en Paraguay, Don Antonio Rivas González; el Consiliario, Monseñor Juan Miguel Ferrer Grenesche; el Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la UPAP, Dr. Lauro Ramírez; el Cónsul General de Paraguay en España, Don René Castillo; la Cónsul Adjunta, Doña Lilian Vargas; y el Representante de la Oficina Económica y Cultural de Taipéi en España, Don Francisco Chang.


DE SAN IGNACIO GUAZÚ AL CORAZÓN DE TOLEDO
El MUVA nació en San Ignacio Guazú, en el territorio de Misiones, allí donde el encuentro guaraní-jesuíta constituyó una de las raíces fundamentales de la identidad cultural de la región.
No se trata simplemente de trasladar una obra de un país a otro. Se trata de poner en diálogo una historia local con una dimensión universal. La pintura se convierte en un puente cultural entre Paraguay y España, en una forma de proyectar al mundo el arte, la cultura y la identidad de Paraguay.
El Dr. Lauro Ramírez explica con especial énfasis la dimensión cultural y espiritual del acontecimiento.
Su reflexión plantea que la permanencia de la obra de Manuel Viedma en la Catedral no debe entenderse solamente como un reconocimiento al artista. También puede convertirse en una oportunidad para que cada persona que se encuentre frente a la pintura establezca su propio vínculo con la historia que representa. Porque una obra instalada de manera permanente tiene algo que una exposición temporal no puede ofrecer: permanecer y trascender.

EL LEGADO DE MANUEL VIEDMA Y LA MISIÓN DEL MUVA
Para el MUVA, este acontecimiento también vuelve a poner en primer plano una de las figuras fundamentales de su identidad institucional: Don Manuel de Jesús Viedma Romero.
Su trayectoria como artista, educador y fundador se encuentra ahora vinculada a una obra que permite proyectar internacionalmente una mirada paraguaya sobre uno de los procesos históricos que marcaron profundamente nuestra región.
El museo entiende el patrimonio no como algo estático, sino como una memoria que puede ser investigada, interpretada, transmitida y puesta nuevamente en diálogo con el presente. Y la obra instalada en Toledo representa precisamente eso.
Una parte de nuestra historia viaja hacia otro escenario para volver a ser vista.
La importancia de este acontecimiento trasciende a un artista, a una institución o a una ceremonia. En una Catedral profundamente vinculada con la historia y el patrimonio artístico de España queda ahora una obra realizada por un paraguayo que habla de nuestra tierra, de nuestra historia, de los pueblos guaraníes, de la tradición jesuítica y de una dimensión espiritual profundamente arraigada en nuestra cultura.
La historia que contamos también puede salir al mundo.
Y esta vez lo hará desde Toledo.
Una obra de Paraguay llegó a España.
Y allí permanecerá.
Gracias a todos los que lo hicieron posible.

